miércoles, 1 de septiembre de 2010

ADIÓS A EDMUNDO GUERRA


Estimados amigos: Les informarmos que hoy miércoles falleció nuestro querido Edmundo Guerra y su esposa Sara Betiner.
Como podrán imaginar nuestro COA "Taguató" se encuentra de luto ante tan irreparable pérdida.
Quienes lo conocieron en el 2° Encuentro de COAs saben que fue una persona extraordinaria y un adelantado para su época, y quienes no llegaron a conocerlo les contamos que fue el abuelito que todos hubiéramos querido tener.

En el número 46 de la revista Nuestras Aves, de diciembre de 2003, se publicó un cálido reportaje a don Edmundo Guerra bajo el título de “Un apasionado por los que aman las aves”, transcribimos a continuación algunos párrafos, en su recuerdo:

Asociaciones participativas como Aves Argentinas han podido evolucionar y mantenerse a lo largo del sigo XX por el aporte de personas voluntariosas e incansables. Para hacer funcionar una entidad siempre hizo falta mucho trabajo en los más variados aspectos, desde dar una charla magistral hasta tirar abajo una pared. Edmundo Guerra constituye un ejemplo claro de la trascendencia institucional de esas personas multifacéticas que han logrado concretar una serie palpable de progresos. Su personalidad alegre y entusiasta, creativa y sensible, tan erudito como modesto, de trato cálido y familiar, no sólo ha motorizado muchos cambios sino que ha contribuído sustancialmente para crear un ámbito sano donde sumar el esfuerzo de todos los que llegaban a la sede.

Durante la década de 1960, como secretario de la Asociación Ornitológica del Plata, impulsó la ampliación del espacio del que disponía la institución dentro del Museo Argentino de Ciencias Naturales y luego la mudanza a la sede de 25 de Mayo.

De aquel movimiento renovador surgió la revista Nuestras Aves, cuyo primer número de la serie inicial es de marzo de 1962. “El Hornero aparecía cada tanto, recuerda Guerra, y era científico. Nuestras Aves tenía otro sentido, hacerla accesible al público amplio, y hasta teníamos la fantasía de venderla en los kioscos”.
Por otro lado, el 28 de febrero de 1964 se crea la subcomisión de protección, liderada por Guerra.
Ya con sede nueva, se aceleran los avances institucionales. “Con Tito Narosky, programamos la idea de difundir, así hicimos los primeros cursos de observación de aves, donde pasábamos diapositivas. Los miércoles dábamos clases, exposiciones y charlas gratuitas. Luego vinieron las salidas de campo”.

Tito Narosky siempre recuerda que Edmundo Guerra era el responsable de mantener en la sede un clima de confraternidad entre los socios. “A todos les gustaba mucho la forma en cómo yo trataba a la gente, reconoce ahora con modestia Guerra. Lo que más me importaba a mí era difundir el amor hacia las aves y cultivar la hermandad entre los socios”.

Durante muchos años Edmundo Guerra era quien recibía a los recién llegados a la Asociación.
“… un día aparece un muchacho, Darío Yzurieta, jovencito… A la semana siguiente, apareció otro muchacho, interesado en la entidad. Era Tito Narosky. … Le comenté que había un muchacho que sale los fines de semana en bicicleta, ¿por qué no se juntan? Así empezaron dos grandes....
…un día viene un chico con su madre … era Diego Gallegos Luque…,
Juan Carlos Chebez era un chiquilín. Aparece cuando yo era presidente de la entidad…”.

“Yo estoy enamorado de las aves”, concluye Guerra, que terminaba su apunte de la clase ‘El ala y el vuelo’ que dictaba en la entidad, con la siguiente oración: “Quién más se acerca a la naturaleza, más se acerca a la vida y a la sabiduría”.

COA "Taguató"

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